historia

En el año 260 a.c. nació el príncipe Zheng quien fuera a sus 13 años, el rey del estado chino de Qin y después el Primer Emperador de la China unificada

Cuenta la historia que el reino de Qin conquistaba los estados de los alrededores con la velocidad “de un gusano de seda que devora una hoja de morera”; en sólo 16 años, el joven Zheng había tomado todos los estados colindantes con el suyo. En esta nueva era adoptó un nuevo título, nunca utilizado con anterioridad: Qin Shi Huangdi, que significa “primer augusto emperador de la dinastía de los Qin”.

Zheng unifica China y empieza a construir la Gran Muralla, siendo otro de los aspectos más importantes de su reinado la consolidación de la escritura, llegando a tallar sus caracteres en los muros de montañas sagradas por toda China, para hacer saber al Cielo de la unificación de la tierra bajo un emperador, y también para propagarla entre el pueblo

Aún en vida mandó construir el mausoleo donde permanecería luego de su muerte. De todos los confines de la China fueron llamados 700,000 hombres quienes esculpieron el recinto e hicieron más de 7000 guerreros y caballos de terracota en tamaño real, los cuales conformarían el ejército que lo acompañaría en su próximo mundo.

Esta tumba permaneció oculta por más de 2000 años, siendo descubierta por unos agricultores en 1974. Actualmente continúan los trabajos de excavación en las 3 fosas halladas y los arqueólogos se siguen maravillando al encontrar arqueros, soldados, generales, caballos, carros de bronce; todos distintos, cada uno único.

Aún queda por develar la tumba del emperador, pero cuenta la leyenda que quienes logren entrar tendrán que ser muy cautelosos: Shi Huangdi ordenó poner algunas ballestas que se dispararían en forma automática si alguien profanaba su última morada.